¿Te ha pasado alguna vez que, después de estar un rato buscando las gafas de sol, te das cuenta de que las llevas ajustadas en lo alto de la cabeza?
Pues mira, si le hubieras dicho al que tenías delante lo que estabas buscando, te habrías evitado un buen rato de estrés y de perder el tiempo.
Porque no hay mayor pérdida de tiempo que perseguir algo que tienes al alcance de la mano y no cogerlo porque, sencillamente, no lo ves.
Porque el estrés, la urgencia diaria y la costumbre te impiden verlo.
Si esto lo trasladas a la empresa, los tiempos se pueden alargar semanas, meses o incluso años.
Y ahí es donde tienes que poner el dinero en danza.
Porque, si algo tiene esta vida, es que transformar tiempo en dinero es muy fácil.
Y transformar procesos ineficientes en dinero también lo es.
Solo hay que saber verlo, claro.
Porque en esto también ocurre que, teniendo la evidencia delante de las narices, prefiere uno pasar de largo antes que pararse a contar.
A contar las horas que se pierden.
Las tareas que se repiten.
Los errores que se corrigen una y otra vez.
La información que llega tarde.
Las decisiones que se aplazan.
Y, sobre todo, el dinero que se va por el camino.
Lo curioso es que muchas veces no hace falta buscar demasiado para encontrar el problema.
Hace falta que alguien de fuera te diga:
«Las gafas las llevas puestas.»
Y de eso va IMPULSA-TE.
De parar, mirar tu empresa desde fuera y detectar esas fugas de rentabilidad que llevas tanto tiempo viendo que ya ni siquiera las ves.
Porque lo que hoy parece una pequeña ineficiencia, repetido todos los días, en todas las obras y durante todo el año, puede ser mucho dinero.
IMPULSA-TE: primero hacemos visible lo que tienes delante. Después, ponemos números a lo que te está costando.
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Hasta mañana
Juan Ramón Moreno