Uno de los errores más críticos en las empresas constructoras y de reformas es tratar los costes indirectos como un porcentaje estático al final del presupuesto. Esta falta de control diluye el margen neto real de ejecución.
1. La falacia del porcentaje fijo
Determinar que los gastos de estructura de una obra (jefes de obra, encargados, casetas, consumos auxiliares) se cubren simplemente añadiendo de forma arbitraria un 8% o un 10% al coste directo es el primer paso hacia pérdidas descontroladas. Cada proyecto tiene una complejidad logística y una duración temporal que rompe cualquier regla estadística lineal.
2. Desglose analítico del tiempo como factor de coste
Si un proyecto se retrasa dos meses por causas climatológicas o retrasos en las subcontratas, los costes directos de materiales se congelan, pero el coste indirecto del personal de supervisión y los alquileres de maquinaria auxiliar se siguen cobrando día a día. De ahí la necesidad estricta de implementar un Presupuesto de Control dinámico.