No hacer algo por no saber cómo hacerlo puede perjudicar la rentabilidad de una obra. Es lo que hay, y el remedio está en aprender.
Pero cuando hay procedimientos que, aun sabiendo que van a mejorar la gestión de las obras, no se aplican por razones de tanto peso como la comodidad, la falta de tiempo o, simplemente, porque no, entonces es cuando la cosa ya empieza a ser delito.
Ejemplos de esto hay tantos que podría ponerte hasta dos.
Pero solo voy a poner uno:
Registrar los costes a nivel de factura, en lugar de registrar los albaranes con todo su detalle.
Si tu único anhelo es decirle a Hacienda (que somos todos) cuántos gastos has tenido, para que se los reste a tus ventas y puedas pagarle lo que toca, entonces, con las facturas registradas a nivel gordo, más que suficiente.
Y si se te pierde alguna, pues tampoco pasa nada.
Pagas un poquito más y punto.
Ahora bien, si lo que quieres es saber cómo te está saliendo cada obra y, sobre todo, por qué, entonces el nivel de detalle tiene que ser otro.
Porque una cosa es llevar la contabilidad para cumplir con Hacienda y otra muy distinta es llevar el control de los costes para ganar dinero.
Y conformarse con lo primero es eso: conformarse.
Lo malo no es que no sepas cuánto estás ganando en una obra. Lo malo es que sabes cómo averiguarlo y decides no hacerlo.
Y aquí es donde entra IMPULSA-TE.
Porque en IMPULSA-TE no solo analizamos qué está perjudicando la rentabilidad de tu empresa, sino también qué sabes que deberías estar haciendo y, por unas razones u otras, sigues sin hacer.
Porque no saber tiene remedio. Saber y no hacer tiene consecuencias.
https://lp.gesso.es/diagnostico-gesso
Hasta mañana.
Juan Ramón Moreno