Seguro que has visto alguna vez cómo una rueda cuadrada puede girar sin problemas, como si fuera redonda.
Solo hay que adaptar el camino para que ese cacharro concreto, con forma de cuadrado perfecto y unas dimensiones exactas y ajustadas a ese camino, vaya volcando de un lado al siguiente sin apenas resistencia y dé la sensación de «rodar» como lo hacen las ruedas redondas.
La pequeña diferencia es que una rueda redonda te sirve para cualquier camino —basta con que esté medio arreglado—, mientras que la rueda cuadrada solo te sirve para «su» camino. Y no te sirve para ningún otro.
Por mucho que te empeñes.
Y por mucho que intentes convencerte de que las ruedas siempre son así y de que lo que hay que ajustar son los caminos.
La realidad es que hacer cualquier cosa que no cuadre te va a costar tanto que, al final, será mejor no hacerla.
Y en las empresas pasa exactamente lo mismo.
Hay procesos que funcionan porque, durante años, hemos ido adaptando todo lo que hay alrededor para que funcionen. Personas que saben cómo salvarlos, apaños, excepciones, llamadas, Excel, memoria y mucha experiencia.
Y mientras todo siga por el mismo camino, la rueda gira.
El problema aparece cuando cambia algo: crece la empresa, entran más obras, hay que delegar, cambia una persona o necesitamos información fiable y a tiempo.
Entonces descubrimos que aquello no rodaba.
Simplemente habíamos construido el camino perfecto para una rueda cuadrada.
En IMPULSA-TE analizamos cómo está funcionando realmente tu empresa: qué procesos dependen de personas concretas, dónde se producen los apaños y qué estás haciendo más complicado de lo que debería ser.
Porque muchas veces no necesitas seguir arreglando el camino.
Necesitas cambiar la rueda.
https://lp.gesso.es/diagnostico-gesso
Hasta mañana.
Juan Ramón Moreno