Mira, la diferencia entre un profesional y un mentecato siempre ha existido y siempre va a existir.
Antes, cuando los teléfonos servían para hablar por teléfono —eso ha pasado—, se podía ver a la legua cuándo te encontrabas con un buen profesional y cuándo con uno que no lo era.
Hoy, cuando parece que la IA lo resuelve todo y, además, está al alcance de cualquiera, la diferencia es todavía mayor.
Más que nada porque el que es bueno se hace bueno más deprisa.
Y el que es malo, también.
Es decir, se hace malo más deprisa, pero viéndose a sí mismo como superbueno.
Porque resulta que la IA le ha hecho algo que él no entiende, o entiende a medias, y como el resultado tiene buena pinta, tiende a pensar que ya sabe hacerlo.
Y no.
Las cosas no funcionan así.
La IA no convierte a un mal profesional en uno bueno.
Lo que hace es darle velocidad.
Y darle velocidad a alguien que sabe adónde va está muy bien.
Dársela a alguien que no tiene ni idea de hacia dónde se dirige es muy peligroso.
¿Significa eso que puede estar uno tranquilo, sentado, viéndolas venir?
No, hombre, no.
Significa precisamente lo contrario.
Significa que hay que adaptarse a los nuevos tiempos, utilizar las herramientas que tenemos al alcance de la mano y, si puede ser, ir un paso por delante.
Pero para ir un paso por delante, primero hay que saber hacia dónde se quiere ir.
Y eso no te lo resuelve ninguna IA.
Porque puedes tener el mejor software, la mejor tecnología y toda la inteligencia artificial del mundo.
Pero si tu empresa sigue dependiendo de ti para todo, si no sabes dónde ganas dinero y dónde lo pierdes, si los problemas se repiten una y otra vez y sigues gestionando a golpe de urgencia, lo único que habrás conseguido será hacer más deprisa lo que ya hacías mal.
En IMPULSA-TE no venimos a enseñarte a correr más.
Primero averiguamos si estás corriendo en la dirección correcta.
Porque acelerar es fantástico.
Siempre que no sea hacia el precipicio.
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Hasta mañana
Juan Ramón Moreno