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Yo pensaba que no, y resulta que si

Y aquí va la versión larga:

“Yo pensaba que no podría subir precios, y que no me contratarían si lo hacía, y va y resulta que los he subido, y me siguen contratando”

¿Y esto por qué ha sido? ¿Cuál ha sido la principal causa?

Información, seguridad y tenerlo claro.

Información: Conozco mi previsión para cada unidad de obra, y se cómo han salido en obras parecidas.

Seguridad: Lo tengo todo estudiado y bien documentado. El error es posible, pero poco probable.

Tenerlo claro: El precio es ese. El que he dicho. Y si no lo aceptan es mejor no hacer la obra. Que para perder dinero no estamos.

¿Y qué pasa cuando no se cumplen las tres condiciones anteriores? Pues que vienen los nervios, te tiemblan las piernas y hasta te conviertes en usuario preferente del cuarto de baño. Y piensas que te quedarás sin obra. Y bajas el precio. Y ya estás en la rueda de trabajar mucho y ganar poco (o nada).

Un ejemplo muy fácil. Si tu tienes claro que un entrecot vale 15 € en la carnicería, y alguien te propone comprarte 1000 unidades a 12€ la pieza, poco hechas y servidas en la mesa, la propuesta te la suda y lo mandas a tomar viento fresco. El problema es cuando te ofrecen 17€ y no tienes claro cuánto te cuesta el cocinero, la sartén y ponerlas en la mesa.

Pues cuando vas a “cocinar” una obra es lo mismo.

¿O no?

https://lp.gesso.es/formulario-gt

¡Hasta mañana!

Juan Ramón Moreno

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