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Imaginemos una empresa de construcción que se plantea aumentar su beneficio (a quien no le gusta tener mayor beneficio en sus obras y en su empresa), y decide atacar a tres frentes:

El de la producción:

Si los operarios producen más (si ponen los ladrillos más deprisa), ganaremos más dinero, porque el precio del tabique lo tenemos pactado con el cliente.

El de las compras:

Si compramos más barato de lo que teníamos previsto, gastaremos menos dinero en la obra, por lo que ganaremos más dinero.

Y el del crecimiento:

Si además somos capaces de contratar más obras, cumpliendo lo anterior, pues entonces miel sobre hojuelas. ¡La empresa no solo ganará más, sino MUCHO MÁS!

¿Y qué hace esta empresa ahora que ha visto “la luz”? Bajar un poquitín los precios para tener más obras, crecer más, y así ganar más dinero.

Y después viene la cruda realidad. Ni se mejora la producción, ni se compra más barato. Pero igual la tercera sí que se cumple: tiene más obras a un precio reventado por abajo.

Y es cuando llega el gran batacazo.

Naturalmente es culpa del mercado que está muy mal; de los operarios que no hay, o son muy malos; de que llueve mucho, o de que no llueve nada; de que hacer calor, o de que hace frio; de las fases lunares, o de los astros en general; y por supuesto del horóscopo, que ya decía que iba a ser afortunado en amores, pero en todo lo demás ni si, ni no, sino todo lo contrario.

¿O no?

Hombre, pues todo influye, pero a esta empresa se le ha olvidado lo más importante: la eficiencia en los procesos.

Si somos eficientes en el estudio de los presupuestos la información resultante será de mayor calidad, lo que nos permitirá ser más eficientes en la gestión de compras y en la organización de la obra.

Si somos eficientes en la gestión de la obra la información resultante nos permitirá tomar decisiones más acertadas y antes de que sea tarde, lo que redundará en una mejor organización de la obra, mayor producción, y por tanto, mayor beneficio.

Y esta información, procedente de la producción, la podremos utilizar en los futuros estudios, por lo que aprovechamos la experiencia de la empresa de un modo eficiente.

Es decir, la empresa se habrá convertido en una organización eficiente en la que cada departamento se nutre y aprovecha el trabajo de los demás. Y lo mejor, tendremos capacidad de analizar exhaustivamente cada parte del proceso y determinar qué cosas podemos mejorar, cómo tener un crecimiento sostenible, etc.