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Lo bueno de no tener ni idea de nada, es que uno se puede instalar en la ignorancia. Y cuando uno vive ahí, en la ignorancia, siempre tiene la excusa perfecta: “¡Y yo que sabía!”. Y puede entrar en bucle, que de ahí no lo sacas.

Pero eso solo sirve a veces. Muy pocas veces.

Cuando diriges una empresa la ignorancia no es una opción. Entre otras cosas porque las dosis de realidad te pueden venir por pares y grandes como panes. ¡Pim, Pam! Y así todo el rato.

Por ejemplo, imagínate que tienes una empresa de construcción y que no tienes ni idea del volumen de negocio previsto para este año. Vale, no pasa nada. Pero quédate con esta imagen.

Ahora imagínate que vas al bar con un grupo de amigos. Pides la cuenta para pagar a medias, y te das cuenta de que no sabes cuantos sois para repartir. Tienes un problema, y gordo.

Y ahora ya donde la matan. El último esfuerzo de imaginación.

Vuelve a la imagen de la empresa. Imagínate que la cuenta del bar son los gastos generales, y el volumen de negocio anual son los amigotes. ¿Cómo lo repartes? Tienes otro problema, pero más gordo aún.

Y estas cositas de bares y problemas, que no te las enseñaron en la escuela, las vas a descubrir con nosotros. Pero sin las tortas como “panes”.

Dale, que aun estás a tiempo:

https://lp.gesso.es/formulario-gt

¡Hasta mañana!

Juan Ramón Moreno

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