fbpx

A lo largo mi vida profesional en el sector de la construcción he visto muchas cosas: presupuestos hechos con Excel, con Word, con programas de facturación, etc. Con más o menos elaboración, con ganas de presentarse bien ante el cliente, pero sobre todo con mucho esfuerzo y tiempo detrás de ese documento final que se entrega al potencial cliente. Un tiempo que, por norma general, no sirve para nada, porque, incluso aunque el cliente contrate la obra, la información, tal como ha sido estructurada, no se podrá reutilizar.

Pero lo más extravagante que me he encontrado lo puedo colocar en los extremos:

El extremo chungo: un presupuesto de una reforma integral presentado en una nota de encargo  de un bar. Decía más o menos algo así:

“Reforma integral de vivienda: 147.000€ (iva no incluido)”

Y la firma.

Y por supuesto, había un espacio reservado para indicar el nombre del camarero

Por el otro extremo, el super chulo, pero totalmente inútil. Esta persona elaboraba el presupuesto mediante “Publisher”, que para editar un catálogo estará muy bien, pero para presentar un presupuesto de 100 unidades de obra, ya solo el montaje del presupuesto podría ser un trabajo objeto de un contrato.

¿Por qué hacia el presupuesto así? Pues porque se sentía cómodo y a gusto, y conocía ese programa.

En fin, que ni tanto, ni tan poco.

Que lo que hay que tener claro son los objetivos que perseguimos cuando hacemos un presupuesto. Que no son ni uno, ni dos. Son bastantes más.

Y cuando esto se tiene claro, es muy fácil saber lo que sirve, lo que no sirve, y lo que sirve a medias. Lo que se quiere, para qué se quiere, y por qué se quiere.

Y en eso, nosotros, te podemos ayudar. Y mucho.

Solo tienes que entrar aquí: https://lp.gesso.es/gesso-basic-page

¡Mañana más!

Juan Ramón Moreno